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Jocelyn Bell Burnell

Jocelyn Bell Burnell nació en Belfast en 1943. Creció en ‘Solitude’, el nombre de su casa de campo, junto con sus tres hermanos, su madre y su padre. Como su padre era arquitecto y ayudó a ampliar el observatorio de Armagh, Jocelyn pasó su infancia rodeada de libros de Astronomía. A los 11 años suspendió el examen de acceso a la escuela, pero al haberlo hecho demasiado joven su familia, fiel a las costumbre cuáqueras, decidió darle una segunda oportunidad y esa vez lo superó. Estudió en el ‘Mount Schools for Quaker Girls’, en York y, posteriormente, prosiguió los estudios superiores en la Universidad de Glasgow. Después de su graduación en Ciencias Naturales, en 1965, se trasladó a Cambridge, donde realizó el doctorado bajo la supervisión de Antony Hewish, primer premio Nobel de Astrofísica.

Su proyecto de doctorado consistía en construir un radiotelescopio para estudiar los recientemente descubiertos cuásares. Jocelyn construyó manualmente ese radiotelescopio y lo dotó de una resolución asombrosa. De forma concienzuda analizaba personalmente todos los datos. El 28 de noviembre de 1968 midió por primera vez una radiación muy leve de una periodicidad terriblemente precisa. Aunque en principio se consideró que podría provenir de vida inteligente interplanetaria, fue ella misma la que, perseverando en sus medidas, descartó esa idea, ya que consiguió medir esa radiación desde un ángulo distinto del mapa estelar. Esa radiación es lo que hoy se conoce como púlsar, una estrella de neutrones que gira sobre sí misma y que es el único objeto donde la materia puede ser observada a nivel nuclear. El más famoso de todos los púlsares es quizás el que se encuentra en el centro de la Nebulosa del Cangrejo. Este púlsar se localiza en el mismo punto en el que astrónomos chinos registraron una brillante supernova en el año 1054 y permite establecer la relación entre supernova y estrella de neutrones, es decir, que esta es remanente de la explosión de aquella.

En 1974 Anthony Hewish y Sir Martin Ryle recibieron en conjunto el premio Nobel en física, el primero dado a un trabajo astronómico por el descubrimiento hecho por Bell de los Pulsares. Y aunque no le compartieron el premio, si ha recibido otros muchos en reconocimiento a su labor.

El hecho de que Jocelyn Bell Burnell no recibiera el Premio Nobel fue motivo de discusión entre sus colegas científicos, pero ella declaró que no lo lamenta y opina que le ha ido mejor en la vida sin ese galardón. A propuesta de la comisión Mujeres y Ciencia del CSIC, recibió en el año 2015 la Medalla de Oro de la mayor institución científica española.

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